¡Abortaremos! Manual de Defensa del Aborto en Puerto Rico | Sobre nuestro manual
- Melody M. Fonseca Santos y Zoán T. Dávila Roldán
- hace 4 días
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Melody M. Fonseca Santos y Zoán T. Dávila Roldán
Tanto con esta versión, como con la versión anterior del manual, uno de nuestros objetivos principales es romper con los mitos sobre el aborto en nuestro país. Sobre todo con aquellos que pretenden generar un miedo generalizado sobre la supuesta ilegalidad o el supuesto daño físico y emocional que genera en quienes deciden interrumpir un embarazo. En los tiempos en los que nos encontramos, en los que la verdad se desdibuja y la desinformación se institucionaliza, romper mitos sin titubear es un imperativo.
Así, el manual es también una herramienta de educación popular y colectiva que nos invita a informarnos y a informar a otres, sobre el estado del aborto en Puerto Rico, pues, a pesar de las amenazas de la extrema derecha y del bombardeo constante de legislación antiaborto, este sigue siendo legal. El reto, hoy y siempre, ha sido su accesibilidad. Y por ahí es por donde apuntamos cuando insistimos en la colectivización del conocimiento para crear y sostener las redes de aborto que podrán garantizarnos el acceso más allá del estado.
¿Por qué y para qué un manual de defensa del aborto?
Tenemos claro que con el estado no podemos contar. La violencia exacerbada y cotidiana con la que el estado promueve su agenda antifeminista nos recuerda que el cuerpo es nuestro primer territorio. Tal y como buscan asecharlo, explotarlo para la reproducción, capturarlo para sus fantasías patriarcales, así mismo nosotras también nos nombramos soberanas sobre nuestro cuerpo. Una soberanía que existe en comunidad y colectividad.

En este sentido, con este manual buscamos también proveer un lenguaje común, nutrido desde una praxis feminista antirracista, anticapitalista y anticolonial que nos provea del análisis y el rumbo para un horizonte de lucha colectiva.
La Justicia Reproductiva como eje central de la defensa del aborto
El manual también nos invita a mirar la historia. Nos recuerda que el aborto no es algo nuevo —es una práctica ancestral que ha existido y existirá siempre. Lo que sí es más reciente es su criminalización, que está ligada a procesos como el colonialismo, el control poblacional y el capitalismo. En el caso de Puerto Rico, esto se conecta con una historia de esterilizaciones forzadas y control sobre los cuerpos de las mujeres, especialmente las más pobres y racializadas.
De ahí que el enfoque de Justicia Reproductiva resulte más que atinado para analizar, entender y accionar desde nuestro territorio. Cuando hablamos de justicia reproductiva, no estamos hablando solamente del derecho al aborto. Nos referimos a algo mucho más amplio que conlleva la posibilidad real de decidir si queremos tener hijes o no, la posibilidad de criarles en condiciones dignas, y el acceso real a servicios de salud, información, recursos y acompañamiento. Es un enfoque que reconoce que no todas las personas pueden tomar decisiones en igualdad de condiciones, porque hay factores como la pobreza, el racismo, el género y la clase social que influyen directamente.
Y es ahí donde la lucha en defensa del aborto no puede permitirse ignorar todas las demás violencias que atraviesan a las mujeres negras, pobres, migrantes, lesbianas. Ante un sistema que profundiza sus violencias sobre estos sectores, no podemos quedarnos en una lucha chiquita ni corta de visión.
Cuando nos hacemos eco de las palabras de la feminista negra Fannie Lou Hamer y decimos que “nadie es libre hasta que todo el mundo sea libre”, partimos de que solo una justicia reproductiva que atiende las necesidades de las más vulnerables podrá revertir en justicia para todas. Solo cuando todas tengamos las mismas condiciones, oportunidades y capacidades para decidir libremente sobre nuestra sexualidad, nuestra maternidad, nuestros deseos y vidas, es que podremos hablar de justicia reproductiva. Hasta entonces, seguiremos entrampadas en un modelo excluyente, basado en privilegios y sujeto a los cambios en la administración política. Por eso el llamado es a la transformación real, sistémica y en el tejido social. Como aprendimos del llamado de compañeras defensoras del aborto en Argentina, sin despenalización social, la despenalización jurídica siempre será susceptible a los cambios en los gobiernos. De ahí la necesidad de seguir educando, organizando y accionando.
Educar, organizar y accionar
En este sentido, el Manual busca también inspirarnos a mantenernos no solo a la defensiva, pero también a la ofensiva. Considerar la importancia de entretejer un movimiento amplio en defensa de la justicia reproductiva que sea capaz de sostener el aborto incluso en tiempos de legalidad difusa; que sea capaz de gestionar cuidados colectivos de las infancias y de las maternidades, incluso en tiempos de precariedad económica; que sea capaz de proveer servicios de salud reproductiva, incluso en tiempos de falta de recursos y planes médicos y aseguradoras predatorias.
Además de incluir diversos análisis sobre el estado de la cuestión del aborto en Puerto Rico y Estados Unidos, el auge del antifeminismo de estado en ambos contextos y las políticas públicas anti derechos reproductivos ya en proceso o amenazándonos, en el Manual también compartimos un análisis sobre la experiencia argentina y la Campaña Nacional de Defensa del Aborto Seguro, Libre y Gratuito. Argentina representa un ejemplo reciente y concreto de cómo la organización colectiva, la educación popular y la movilización sostenida pueden lograr la legalización del aborto incluso en contextos adversos. Este caso permite extraer aprendizajes estratégicos sobre cómo construir movimientos amplios, disputar narrativas públicas y transformar el debate social y político. Así, este caso funciona como una herramienta pedagógica y política que inspira y orienta las luchas locales en Puerto Rico, demostrando que los cambios son posibles mediante la acción colectiva organizada.
La lucha por el aborto no es solamente una discusión legal o moral. Es una lucha por la autonomía, por la dignidad y por la posibilidad de vivir vidas verdaderamente libres. Porque la justicia reproductiva no es solo un derecho individual, es una condición necesaria para la justicia social y para el bienestar colectivo.
Por último, en nuestro llamado a organizarnos juntas, también está presente el que como movimiento feminista no nos sostenemos únicamente desde el dolor, la rabia o la denuncia, sino también desde afectos y emociones profundas como el amor, la sororidad, la alegría, el placer, la ilusión sostenida por nuestra capacidad de actuar, imaginar y construir otros mundos posibles.
Más allá del Manual
Nuestro Manual incluye una serie de ejercicios prácticos para realizar de manera individual y colectiva, así como propuestas de estrategias para conversar y educar sobre el tema del aborto en Puerto Rico. Con estos ejercicios intencionamos que quien utilice el Manual lo vea como una caja de herramientas de educación popular que nos permita seguir amplificando la defensa del aborto y de la justicia reproductiva en nuestro archipiélago y más allá.

Además del Manual, también compartimos el libro de colorear “La Justicia Reproductiva es para Todes”, que contribuye a educar sobre la justicia reproductiva a lxs más peques desde el juego y el cuidado a nuestras infancias.





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